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domingo, 25 de agosto de 2013

Elipse fría

En este punto de la elipse, el ánimo decae. El discurso en el desierto es cada vez más sordo, más y más arena acumulándose a tus pies, muy probablemente resbalando desde tu propio cuerpo. Pero no lo ves, ¿verdad? ¡Cuánta tristeza y rabia! Pasando la idea de un lado a otro de la boca. Idea amarga que te pregunta: -¿Por qué no te refugias en en este rincón, en esta sombra, otra vez? ¿Por qué no huyes de ti y de todo para que no te persiga tu ánimo aplastado contra el suelo?

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