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lunes, 17 de febrero de 2014

Madre

La mente de madre se nubla, se hincha con viento y expande huracanes a su alrededor. El huracán se abraza a sí mismo -ella, su mente- y se convierte en torbellino apretado hundiendo su fuerza en un solo punto, anclado en la misma tierra que destroza.
Los terrores de madre serían legendarios si se contasen al mundo, si alguna persona en el mundo los oyera. Se mandarían expediciones rodeando las orillas de cada continente para enterrar definitivamente en un odre tanto sufrimiento y miedo ilimitado, inenarrable.
Todos aquellos que oyesen la leyenda darían un paso atrás ante los estragos sobre la carne y espíritu, tras más de cuatro lustros intentando abrazar y retener esa fuerza.

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