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lunes, 15 de febrero de 2016

Ataraxia S.A.


Y, de repente, en Ataraxia S.A. se volvió a romper mi cerebro. Escisión brutal, que dejó ambos hemisferios sin contacto. En constante aceleración volvimos a la creación de patrones. Desde el neutro tranquilizador y casi bucólico hasta la horrible pesadilla, que envuelve a toda la humanidad en su ataque contra mi persona. Culpa y vergüenza. La vena que carga con todo el frío por mi cuerpo en momentos de máxima ansiedad está ya dolorida.
Y, simplemente, seguimos aguantando. La figura que se repite en la oficina, que ofrece palabras ambiguas y confusas a ratos. En otros momentos se convierte en un monstruo obsceno, cargado de rencor por errores no cometidos. No encontramos los errores, así que los buscamos. Los creamos. Volvemos al poco tiempo a la calma. Plácida calma chicha, hasta que sube la fiebre helada de este miedo que me tiene atenazada y en constante bucle.
Pongamos hoy fecha a la locura que ha vuelto a mis días. Veremos si acaba conmigo o yo con ella.

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